Ruta circular en Contis para senderismo o bici de montaña

Aprovechando la reciente creación de una piste cyclable que une la playa de Cap de L'Homy, Lit-et-Mixe, Uza y Levignac, hemos diseñado esta ruta circular con una extensión de unos 36 km. Sólo hay un pequeño tramo sin carril-bici, el comprendido entre Saint Julien en Born y Uza, pero son únicamente cuatro kilómetros con escaso tráfico y grandes rectas, carente por completo de peligro. Al ser un recorrido circular, lógicamente se puede iniciar desde cualquier punto y en cualquier sentido; nosotros comenzaremos aquí en Contis Plage y haremos la ruta en sentido contrario a las agujas del reloj.

Antes de nada, decir que hay cinco merenderos en la ruta, como podéis ver en el mapa contiguo, pero están muy focalizados: tres de ellos están localizados en el trayecto que une Lit-et-Mixe con la playa de Cap de L'Homy, mientras que las otros dos areas de piquenique se encuentran en el camino entre Contis y Saint Julien en Born. Hay que tenerlo en cuenta para organizar los descansos y los hamaiketakos.

Si empezamos nuestro viaje en Contis Plage, tenemos que ir hasta el final de la recta donde se encuentra el camping Lous Serrots y girar a la derecha. Pocos metros después, antes de llegar al puente rosa, aparece a la izquierda el bidegorri propiamente dicho que conduce a Saint Julien en Born. Nosotros, sin. embargo, tomaremos la dirección Cap de L'Homy, lugar del que nos restan 6,6 km, según los indicadores.

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El bidegorri, que es parte de la Velodyssee -la ruta para bicis que atraviesa Francia por la costa atlántica, desde la Bretaña francesa hasta Hendaia-, transcurre por un pequeño camino -perfectamente asfaltado- entre árboles de esa pinada interminable que es la región landesa y en paralelo al mar, aunque a distancia de éste.

Esta pista es llana casi en su totalidad, por lo que no presenta dificultad para ningún ciclista, sea éste joven o mayor.

Cap de L'Homy

Posteriormente llegaremos a las inmediaciones de Cap de L'Homy. En este punto hay un cruce de pistes cyclables. Uno de los caminos se dirige hacia el sur, en dirección a Saint Girons, siguiendo el trazado de la Velodyssee. Nosotros hemos de tomar el carril que conduce a Lit-et-Mixe para seguir nuestra ruta.

Sin embargo, en nuestra opinión merece la pena desviarse un poco y girar a la derecha para ver ese pequeño pueblo -quizá fuera mejor llamarlo barrio-, aunque para ello tengamos que subir una pequeña pero pronunciada pendiente.

Si lo hacemos, tras la bajada llegaremos a una explanada donde a la derecha veremos el bonito camping municipal de Cap de L'Homy, mientras que a la izquierda se encuentra el primer merendero de nuestra travesía.

Tras reponer fuerzas y descansar del esfuerzo por la cuesta, nos dirigimos por el carril-bici que fluye entre la carretera y el camping. Unos pocos cientos de metros después, y antes de la obligada inclinación por la duna previa a la playa, veremos a la izquierda una pequeña y coqueta plaza.

Si nos adentramos en ella, y dejando a nuestra derecha uno de las escasísimas cabinas telefónicas que sobreviven a la época del móvil, internet y whatsapp, veremos un buen montón de objetos con decoración marítima, además de una tienda donde adquirir productos alimenticios, prensa y pan, así como otros pequeños comercios.

Ya en el centro de ella, un espacio para juegos infantiles convive con un bonito restaurante con mesas en la terraza y originales sombrillas hawaianas. Un lugar diferente y bonito, sin duda.

Tras esta visita a Cap de L'Homy, desandamos nuestros pasos y nos dirigimos de nuevo hacia al cruce de antes, pasando junto al camping y subiendo la cuesta por el otro lado. Una vez en el cruce, tomamos dirección a Lit-et-Mixe. Esta piste cyclable, que une Cap de L'Homy con Levignac pasando por Lit-et-Mixe y Uza, es de reciente construcción, por lo que el asfaltado está en magníficas condiciones.

El trayecto transcurre en su primera parte, una vez más, entre pinos, aunque en varias zonas hay espacios más abiertos. La segunda parte circula junto a la carretera, aunque siempre junto a la arboleda.

Es en este segundo tramo donde se ubica el segundo merendero. Se da la circunstancia que este área de descanso, ideal para los ciclistas, está colocada junto a un par de pequeñas rutas señalizadas para realizar caminando, lo que viene indicado en algunos carteles y señales junto a las mesas. De hecho, no es infrecuente ver algunos coches en el inicio de las rutas y a personas caminando por ellas.

Seguimos nuestro itinerario y no tardaremos mucho en adentrarnos de nuevo por entre los árboles, dejando la carretera a nuestra derecha y tras dejar atrás uno más de los innumerables campings existentes por toda la geografía landesa.

Aquí el camino es realmente bello. La vía serpentea entre una hermosa vegetación mientras los rayos de sol se cuelan entre las hojas y crean un hermoso arco iris de luces y sombras.

Y poco después llegamos al tercer merendero. Instalado en un pequeño claro del bosque, se accede a él tras atravesar un bonito puente de madera. Tiene solamente dos mesas, pero merece la pena detenerse aunque sólo sea para contemplar el paisaje. El sonido del estrecho río ayuda no poco a crear esa atmósfera de paz que tanto agradecemos los urbanitas y que en pocos lugares podemos degustar tanto como aquí.

Lit-et-Mixe

Henchidos de armonía, retomamos la marcha. Poco más de un kilómetro después divisamos ya el campanario de una iglesia. Estamos adentrándonos en el centro de Lit-et-Mixe, un pueblo agradable y acogedor cuya calle principal nos recibe con un empedrado digno de las clásicas ciclistas belgas y holandesas. Muy apropiado para biciclistas como nosotros, aunque nuestra velocidad rara vez supere la de Mikel Landa subiendo el Tourmalet...

En una de las bocacalles de esta calle principal se encuentra el Museo Landes d'antan, ubicado en un pequeño y acicalado patio exterior, dedicado a las tradiciones landesas. Las veces que hemos estado aquí, el museo se encontraba cerrado, pero a buen seguro es digno de visita.

Cuando termina el firme empedrado, y siguiendo por la misma calle principal, a unos veinte metros aparece un cruce donde retomamos de nuevo la piste cyclable, o al menos la transición hacia ésta.

En realidad, se trata de una acera protegida de la carretera por bolardos y dedicada en exclusiva a la circulación de bicicletas.

En todo caso, se trata sólo de unos pocos centenares de metros, pues poco después surgen las señales indicadoras de que debemos girar a la izquierda, punto en el que comienza la pista ciclista propiamente dicha.

Los 4,25 km que nos separan de Uza, nuestro siguiente destino, están formados por largas y llanas rectas junto a la profusa vegetación arbórea. Tardaremos poco en llegar a las afueras de Uza. El bidegorri termina de repente y recorremos una ancha y casi desierta calle, en la que poco después hay un cruce.

En éste hay una señal indicando que por el camino de la derecha se accede a la continuación de la piste cyclable hacia Levignac.

Como nosotros queremos ir hacia Uza para coger después la carretera hacia Saint Julien, y ante la ausencia de otro tipo de señales, decidimos tomar ese camino de la derecha. Sin embargo, estábamos convencidos de que las dos vías nos llevarían igualmente al pueblo.

Uza

Efectivamente, llegamos a una avenida que nos conduce directamente al centro de Uza, un pueblo muy pequeño que ostenta como mayor reclamo el Etang de la Forgé, un lago de singular belleza flanqueado por innumerables árboles.

Es este otro lugar en el que resulta aconsejable detenerse y perder unos cuantos minutos observando las plácidas aguas del lago.

Seguimos viaje, ahora por carretera, buscando siempre la D41, que nos llevará al siguiente destino de nuestra travesía.

La carretera hasta Saint Julien en Born es, como ya hemos dicho, muy poco transitada, absolutamente llana y ancha. En realidad, se trata de tres rectas que se recorren fácilmente y en poco tiempo. Así, en pocos minutos estaremos en el pueblo que marcará nuestra próxima -y última- etapa.

Saint Julien en Born

Al llegar a esta localidad, tomaremos el camino de la derecha, hacia Contis Plage, en el único cruce con que nos topamos. Pocos metros después, tras una curva a la derecha y junto a la Oficina de Turismo, tomamos un bidegorri que nos llevará hasta el inicio de la piste cyclable, en la larga recta que domina el centro de esta población. Éste se encuentra justo después de atravesar un puente de madera -exclusivamente para bicis- sobre el Courant de Contis.

Y es en este punto también donde se encuentra otro merendero, aunque consta de una única mesa.

Tomamos, pues, esa piste cyclable para recorrer los aproximadamente 8 km que nos separan del final de nuestro recorrido. Esta vía transcurre en todo momento paralelamente a carreteras, poco transitadas en su primera parte y con más tráfico en la segunda mitad.

Unos kilómetros después, hay otro merendero en un área sombreada bajo los pinos y que, contrariamente a lo que es habitual, dispone de una papelera. Buen momento para desprendernos de todos los desperdicios que hemos ido acumulando...

Un par de kilómetros después, nuestra pista recorre su último tramo bordeando la Ría de Contis. Tras atravesar un nuevo merendero -que no hemos destacado por hallarse a muy poca distancia del final de nuestra ruta- y recorridos unos 400 metros más, llegamos, por fin, al final de nuestra travesía.

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